Dormir bien en tiempos modernos
Una guía para bebés y niños pequeños
Las incógnitas actuales de la paternidad que enfrentamos suelen ser: ¿A qué hora debo dormir a mi bebé? ¿Cuántas horas debería dormir mi niño? ¿Qué rutina debo tener para la hora de dormir a mi bebé? Y posiblemente, los puntos de referencia que tengamos sean la forma en la que lo hicieron nuestros padres o los consejos que escuchamos de otras parejas con hijos. Puede llegar a ser abrumador el hecho de pensar cómo ponerlo en práctica o sentir confusión descifrando qué puede o no funcionarnos. Recordemos que cada pequeño es un ser único; aunque tengas dos o más hijos, cada uno es diferente, y una rutina puede funcionar con todos o con uno solo.
Rutinas de sueño en una familia moderna
La psicología actual destaca la importancia de las rutinas de sueño constantes, indica que son fundamentales para el desarrollo neurocognitivo, emocional, físico y psicológico. Invertir en la salud del sueño de tu hijo es clave para promover resultados positivos a largo plazo, hasta la alfabetización y la preparación escolar.
¿Cómo establecer una rutina de sueño efectiva con mis hijos?
- Horario fijo: Establece una hora concreta y saludable para ir a la cama y para despertarse, incluyendo fines de semana. Esto le ayudará a regular su reloj biológico.
- Ambiente adecuado: Adecúa su habitación para que se sienta relajado y seguro. Puedes utilizar una luz tenue solo en lo que lo arrullas y se duerme el bebé; evita ruidos fuertes porque pueden alterar su ciclo de sueño.
- La rutina de cuatro pasos: baño tibio, pijama cómodo, cepillarse los dientes y actividad relajante.
- Evita pantallas: Las pantallas azules interfieren en la producción de melatonina (hormona que induce el sueño); se recomienda apagarlas por lo menos una hora antes de que inicies la rutina con tu pequeño.
- Alimentación: Asegúrate de que tu bebé no ingiera comidas altas en azúcares o muy pesadas antes de acostarse.
- Consistencia: Es de suma importancia que realices la rutina en el mismo orden y a la misma hora todos los días, así su cerebro crea rutinas específicas.
- Actividad relajante: Personaliza la actividad dependiendo de los gustos de tu bebé; a algunos les gusta que les leas un cuento, a otros les gusta que los arrulles mientras les cantas canciones suaves; puedes incluir masajes relajantes o mimos, incluso puedes hacer estas actividades si están en su hora de lactar.
- Ora por ellos: Es de suma importancia que incluyas la oración antes de dormir y al levantarse, con oraciones sencillas y cortas que tus hijos puedan repetir. Puedes leerles un versículo bíblico cada noche, justo antes de que se queden dormidos, como Salmos 4:8 (RVR1960): En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Este paso asegurará un sueño reparador, además de que les ayudará a sentirse amados y seguros por la protección de Dios, creando una rutina de paz.
Horas recomendadas de sueño
- Bebés recién nacidos (0–3 meses): 14 a 17 horas de sueño por cada 24 horas, incluidas siestas.
- Bebés (4–14 meses): 12 a 16 horas por cada 24 horas, incluidas siestas.
- Niños pequeños (1–2 años): 11 a 14 horas por cada 24 horas, incluidas siestas.
- Preescolares (3–5 años): 10 a 13 horas por cada 24 horas.
- Escolares (6–13 años): 9 a 12 horas por cada 24 horas.
Estas rutinas le brindarán seguridad emocional, reducirán la ansiedad y prevendrán problemas cognitivos, de comportamiento y rendimiento académico.
Recuerda que Dios presenta a los hijos como una herencia (Salmos 127:3 RVR1960) y tienes la responsabilidad de protegerlos, amarlos y formarlos. Y aunque no parezca, cuidar su rutina de sueño se traduce como “provisión de bienestar físico y emocional”, es decir, que estás cumpliendo con Dios por el cuidado de tu hijo.
Proverbios 22:6 (RVR1960) dice: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él.
Por: Heidy García Sequen


