Gratitud

Gratitud en la primera infancia

La importancia de la gratitud en los primeros años. ¿Cómo se enseña a dar gracias a Dios por las cosas pequeñas, incluso antes de que el niño hable?

En una reunión de niños pregunté: ¿Alguna vez han dado gracias a Dios? La mayoría de los niños me respondieron sí; una pequeña incluso me dijo: “todas las mañanas cuando me levanto y todas las noches cuando voy a dormir”. Esa misma niña dijo a quienes habían dado un no como respuesta lo importante que es darle gracias a Dios todos los días, porque Él es bueno, nos cuida siempre y nos regaló una familia.

 Esa respuesta me impactó, no solo por lo que dijo en su mensaje, sino porque siendo tan pequeña reconocía la grandeza de Dios y el valor de la gratitud. En ese momento comprendí que, si ella siendo una niña sintió la necesidad de enseñarles a los demás niños a dar gracias, yo también debía sentir esa necesidad. Esto se trata de una responsabilidad compartida, es decir, nosotros como adultos y padres de familia debemos guiar a nuestros hijos a dar gracias en todo tiempo, para que ellos un día sean quienes orienten a otros a hacerlo.

En Salmos 9:1-2 (NBLA), el rey David daba gracias por la justicia de Dios, reconociendo su gracia divina: Daré gracias al Señor con todo mi corazón, todas tus maravillas contaré. En Ti me alegraré y me regocijaré; cantaré alabanzas a Tu nombre, oh, Altísimo.

 Quiero compartir contigo cuatro consejos que podrás aplicar con tus hijos para que juntos puedan dar gracias a Dios. De esa manera, como familia, fortalecen la fe y tus pequeños comprenderán que la gratitud también es un acto de adoración.

 Primero: Acciones de agradecimiento

Dar gracias no solo se hace a través de levantar las manos o con una inclinación de nuestra cabeza. Debes enseñarle a tu bebé que puede tener un acto de adoración cerrando sus ojitos para orar, con sonrisas al escuchar y cantar alabanzas; y aún con sus balbuceos, porque la importancia está en darle un verdadero propósito de gratitud a sus gestos o a sus cortas palabras.

Segundo: Muestras de agradecimiento en la creación

Puedes mostrarle que la misma naturaleza da gracias a Dios todos los días y en todo tiempo: las flores y los árboles crecen, exhibiendo la creatividad divina con la que Dios los creó, haciendo reverencia a Su Poder; todas las mañanas las aves cantan interpretando cánticos de alabanza y gratitud; las nubes se mueven con el viento obedeciendo a Dios. También nuestro corazón palpita en respuesta y agradecimiento a la vida que Dios nos da; el universo entero se mueve en gratitud.

Tercero: Rutinas diarias

Establece tiempos y realiza pausas breves para dar gracias; pueden ser en momentos específicos del día, como en los tiempos de comida, al despertar o al acostarse. Dirígelos con oraciones breves como: “Papá Dios, gracias por abrir mis ojitos y empezar un nuevo día”, “Señor Jesús, gracias porque cuidaste de mis papitos y de mí todo el día” o “Señor, gracias porque esta comida viene de ti”.

Cuarto: Ora y agradece tú por ellos

Que tu bebé pueda escuchar cuando oras dando gracias. Puedes hacerlo mientras arrullas a tu pequeño(a), o cuando ya esté dormido, pásate por su habitación y ora en voz alta; usa oraciones sencillas como: “Gracias te doy, mi Dios, por (nombre de tu bebé)’’ o “Gracias, mi Señor, porque Tú lo formaste en lo secreto’’.

El objetivo es fomentar un corazón agradecido, como lo dice en Efesios 5:20 (RVR1960): Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 Para finalizar, desde la primera infancia, construye una base sólida para su fe, su relación con Dios y su salud emocional. Esta práctica ayudará a tu hijo a reconocer las bendiciones, a ser generoso con los demás y a confiar plenamente en Dios.

Por Heidy García Sequen

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