Cómo ayudar a nuestros hijos

Cómo ayudar a nuestros hijos en días difíciles

Como papás, ninguno quiere que sus hijos pasen por dificultades, pero es algo inevitable. Jesús mismo nos dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero que confiáramos, porque Él ya había vencido al mundo.

Recuerdo cuando uno de mis hijos fue invitado al cumpleaños de un compañero. Estaba muy contento porque podría asistir, pero unos días después el compañero cambió de parecer y le retiró la invitación para invitar a otro niño. Como mamá, quisieras decir muchas cosas en contra del compañero, pero es precisamente allí donde debemos cuidar el corazón de nuestros hijos y decir las palabras correctas que traerán sanidad a su corazón.

Entonces, como padres, nos preguntamos: ¿Cómo podemos ayudarlos?

  1. Escuchemos a nuestros hijos y no minimicemos su dificultad.
    No digas: «¿Por eso estás llorando?» o «No pasa nada, ya se va a solucionar». Tus hijos necesitan saber que los escuchas, los comprendes y que sus sentimientos son importantes para ti.
  2. Ayudémoslos a gestionar sus emociones.
    Haz preguntas como: ¿Qué te hizo sentir esta situación? ¿Cómo te sientes en este momento? ¿Qué te gustaría decir o hacer ahora? Luego valida sus emociones. Por ejemplo: «Está bien sentirse triste por no poder ir al cumpleaños. Yo también me sentiría así».
  3. No intentemos solucionar el problema de inmediato.
    Como padres, lo primero que queremos es evitar que nuestros hijos sufran, por lo que buscamos resolver el problema enseguida. Sin embargo, en muchas ocasiones es mejor guiarlos para que ellos mismos encuentren una solución y acompañarlos durante ese proceso. (En casos de bullying o situaciones más profundas que ellos no pueden resolver, sí es correcto intervenir directamente).

Retomando el ejemplo, yo pude haber llamado a la mamá del compañero para contarle lo que había sucedido y reclamar por lo que su hijo hizo, pero decidí no hacerlo. En lugar de eso, hablé con mi hijo y le pregunté: «¿Crees que podemos encontrar una solución para que ya no te sientas triste?» En este caso, la solución no era lograr que lo volvieran a invitar al cumpleaños.

  1. Oren juntos.
    En mi caso, ayudé a mi hijo a perdonar a su compañero y a comprender que no siempre será invitado a todos los cumpleaños. Después afirmé su identidad y su valor recordándole: «Tú eres un hijo muy especial y muy amado». Finalmente, oramos para que hubiera perdón en su corazón y para pedirle al Espíritu Santo que lo consolara.
  2. Busquen historias en la Biblia donde puedan aprender cómo Dios nos ayuda en las dificultades.
    La Biblia está llena de relatos de hombres y mujeres que enfrentaron momentos difíciles, pero Dios estuvo con ellos y los ayudó a salir adelante. Aprovechen esas oportunidades para sembrar la Palabra de Dios y dejar en el corazón de sus hijos una semilla de fe, amor y perdón.

Salmos 119:105
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino».

Que la luz de Jesús guíe sus pasos para saber cómo acompañar a sus hijos cuando atraviesen momentos difíciles, y que el amor de Dios y el consuelo del Espíritu Santo los acompañen siempre.

Pastora Ingrid de Morales

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