Fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la colaboración desde la infancia
Hoy por hoy, la tecnología, utilizada como herramienta de entretenimiento, tranquilizador de niños o “acompañante”, ha provocado que las nuevas generaciones tengan dificultades para relacionarse con los demás y para resolver problemas cotidianos. Además, se ha perdido la curiosidad y el uso de la creatividad en medio del aburrimiento.
En una ocasión salimos de viaje a la playa con nuestros hijos y algunos amigos de ellos. El lugar tenía una vista espectacular: había piscina, playa, y el ambiente estaba listo para divertirse y pasarla bien. Recuerdo que encontré a todos sentados en la sala viendo sus celulares. ¡Wow! En mis tiempos, no hubiéramos esperado ni un minuto para ponernos la calzoneta e ir a la piscina. Así que, con mi esposo, nos pusimos en marcha: fuimos a platicar con ellos para concientizarlos y les dimos el reto de dejar el celular y salir a la piscina a tomar un poco de sol, conversar entre ellos y disfrutar del ambiente.
Hoy tenemos el desafío de reconectar a nuestros hijos con la naturaleza, con las personas a su alrededor y con la capacidad de ser conscientes del momento que están viviendo; ayudándoles, como padres, a desarrollar destrezas y habilidades de pensamiento, lenguaje, creatividad y colaboración.
¿Cómo podemos fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y la colaboración en casa?
- Poniendo reglas y límites para el uso de la tecnología en casa. Evitar dar celular a los hijos pequeños, no usar celulares o tablets en la mesa y aprovechar esos momentos para conversar.
- Promoviendo actividades deportivas y al aire libre, así como cursos específicos que reten a nuestros hijos a adquirir nuevos aprendizajes (cocina, costura, robótica, ajedrez, etc.).
- Fomentando la lectura, estableciendo un tiempo diario para hacerlo, ya que la lectura tiene beneficios como el desarrollo del lenguaje, la imaginación, la creatividad, la memoria y la concentración. Además, fomenta la empatía, el conocimiento del mundo y valores como el respeto y la amabilidad.
- Asignándoles desde pequeños tareas específicas en casa, como ordenar juguetes, hacer su cama, poner la mesa antes de las comidas, sacar la basura, etc.
- Involucrándonos como familia en actividades de servicio en la comunidad o en la iglesia, enseñándoles a servir a los demás y a ser empáticos.
- Creando espacios para juegos de mesa que requieran destrezas de pensamiento para resolver el juego: armar rompecabezas, usar legos siguiendo un manual, etc.
Hay muchas maneras de ayudar a nuestros hijos, pero la clave es que, como papás, dediquemos tiempo y nos esforcemos por ayudarlos a desarrollar las destrezas necesarias para crecer con empatía, capacidad de resolver conflictos, inteligencia emocional, servicio al prójimo y para descubrir sus habilidades.
Romanos 12:2 (NVI): “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta”.
Por: Pastora Ingrid de Morales


