Crianza con valores

Crianza con valores en tiempos modernos: cómo cultivar empatía, respeto y responsabilidad en medio de una sociedad cambiante

Hace algunos días, mi hijo menor me confesó que no quería dormir solo porque tenía miedo a la oscuridad. Mientras lo escuchaba, su hermano mayor se acercó con mucha naturalidad, lo abrazó y le dijo: “Jesús está contigo todo el tiempo. Cuando sientas miedo, ora y verás cómo el temor desaparece”. Esa noche, sin decir palabra, lo acompañó hasta que se quedó dormido. Días después, mi hijo menor me contó con una sonrisa que hizo lo que su hermano le aconsejó y ya no sintió miedo.

Ese simple gesto de empatía, lleno de amor y fe, me recordó que los valores no solo se enseñan con palabras, sino con cada acción del corazón.

Los valores que practicamos en casa son semillas que germinarán en su carácter adulto. La Biblia enseña que debemos instruir al niño en su camino para que, al envejecer, no se aparte de él. Y en un mundo lleno de cambios, ideas nuevas y maneras diferentes de pensar, sigue siendo nuestra responsabilidad cultivar en ellos valores que reflejen el amor de Jesús: la empatía, el respeto y la responsabilidad.

El fundamento de todo valor es el amor, y Jesús es amor. Cuando los niños crecen en un ambiente de aceptación, afecto y comprensión, su corazón se abre para practicar la empatía, vivir el respeto y asumir la responsabilidad.

A partir de esta convicción, te comparto tres caminos prácticos para cultivar estos valores en casa:

  1. Enseñar con el ejemplo
    Los niños observan más de lo que escuchan. Absorben nuestras reacciones, decisiones, actitudes y hasta nuestros silencios. Por eso, debemos ser conscientes de vivir una vida coherente entre lo que enseñamos y lo que hacemos. No se trata de ser perfectos, porque todos fallamos en el camino, sino de reconocer nuestros errores, aprender de ellos y modelar humildad, integridad y coherencia.
  2. Aprovechar la cotidianidad para potenciar los valores
    Cada situación diaria puede transformarse en una lección: un conflicto entre hermanos, una frustración, un miedo. Todo puede convertirse en un espacio para enseñar a ponerse en el lugar del otro, a validar emociones y a responder con amor.

Arreglar la cama, preparar el uniforme, hacer las tareas o colaborar en casa son pequeñas responsabilidades y, a la vez, formas prácticas de ejercitar la responsabilidad. Asimismo, la escucha activa, por ejemplo, esperar su turno para hablar, no interrumpir y prestar atención, son maneras concretas de enseñar y cultivar el respeto en el hogar.

Un pilar fundamental es leer la Palabra de Dios juntos. Las historias de la Biblia están llenas de enseñanzas sobre el carácter de Jesús. En casa, antes de dormir, dedicamos un tiempo a leer la Biblia. Ese momento se ha convertido en un espacio seguro para conversar sobre valores, aclarar dudas y reforzar la fe.

La sociedad cambiará, nuevas ideas surgirán y los métodos educativos seguirán evolucionando. Pero hay algo que permanece: el amor.

El amor es la base que sostiene todo valor, toda relación y toda enseñanza significativa. Y desde ese amor podemos criar hijos que no solo sean buenos ciudadanos del mundo, sino seguidores de Jesús, con un corazón compasivo y respetuoso.

2 Juan 1:6: “Y este es el amor: que andemos según sus mandamientos… que andéis en amor, como habéis oído desde el principio”.

Por: Kimberly de Álvarez

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