Tiempo libre

¿Cómo utilizar el tiempo libre?                                             

 Tiempo libre significa tener un período en que no hay obligación de realizar ninguna actividad y se dedica a la diversión o al descanso. Esta definición me parece muy interesante porque vivimos una vida bastante ajetreada, con agendas llenas de compromisos, actividades y quehaceres. En tanto, el calendario acelerado da vueltas con días, semanas, meses y años sin estar conscientes de aprovechar bien el tiempo libre con nuestro cónyuge, hijos y familiares haciendo las cosas que disfrutamos.

 En el capítulo tres del libro de Eclesiastés, leemos que hay un tiempo para todo y de nada sirve afanarnos. De hecho, sí vivimos afanados por el trabajo, por los quehaceres del hogar, por las finanzas, por la situación que estamos viviendo, no logramos valorar lo que sí tenemos como las bendiciones de Dios, la salud y nuestra familia, por ejemplo.

En el año 2020, durante el encierro por la pandemia del COVID 19, haciendo “home office” me estresé mucho porque estaba trabajando en la computadora, pero al mismo tiempo quería estar limpiando la casa. A lo largo de ese tiempo me enfoqué en aprender a no afanarme, sobre todo con los quehaceres de la casa. Mi esposo, mis hijas y yo trabajamos todo el tiempo y los momentos que podemos compartir juntos, son pocos, entonces trato de aprovecharlos al máximo.

Los fines de semana que todos estamos en casa, les cocino y tomamos tiempo para platicar juntos, nos reímos y procuramos tener un momento para ver una película. Otras veces, si tengo la oportunidad de platicar con alguna de mis hijas en lo individual o con mi esposo, aprovecho ese momento. Incluso, dejo unos minutos que los trastos se queden sin lavar para poner toda mi atención en lo que ellos me platican. Es muy importante cuidar ese tiempo en común y no esperar a que se nos vaya la vida sin compartirlo, por eso lo disfruto bastante.

Con una amiga que recientemente perdió a un ser querido meditábamos en el hecho de que cuando mueres, todo lo material se queda en esta tierra y lo que te llevas es lo que viviste, tus recuerdos y experiencias con las personas, especialmente con tus seres queridos, los viajes que pudiste hacer con ellos, las comidas que disfrutaste.

Mis hijas recuerdan su infancia cuando hacíamos galletas, inclusive ahora de adultas disfrutamos una vez más esa actividad entre pláticas y risas.  Si tienes hijos pequeños, sé que puedes estresarte por sus travesuras, sus berrinches o sus llantos, pero busca la forma de compartir con ellos y disfrutar ese momento. No sabes cuánto tiempo podrás hacerlo y los niños crecen tan rápido que cuando son adultos, extrañas aquellos momentos cuando eran pequeñitos y estaban muy cerca de ti. Si quieren hablar contigo, escúchalos.

Si tienes hijos adolescentes, es muy importante que los escuches y tomes tiempo a solas con ellos; años después recordarán esos momentos y todo lo que hayas sembrado en ellos, el amor y paciencia que tuviste y los momentos que compartieron juntos. Si tus hijos son adultos y ya viven solos o tienen su familia, invítalos a comer a tu casa, procura hacerlo frecuentemente para mantener esa cercanía con ellos; aunque pareciera que ya no te necesitan, siempre necesitarán de sus padres, de su compañía y de su amor.

Vive cada día como si fuera el último de tu vida, dando lo mejor de ti. Busca momentos para disfrutar lo que más te gusta al estar solo, no te afanes por nada, vive en paz con todos y aprovecha bien el tiempo libre que tengas. Te aseguro que vivirás más feliz.

Por Gladys de Boteo

 

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