Tiempo con nuestros hijos

Compartir tiempo y jugar con nuestros hijos les ayuda a fortalecer sus capacidades de planificar, organizar y socializar. Este tiempo que les dedicamos regula sus emociones, les ayuda con el leguaje y las destrezas matemáticas, y también a sobrellevar el estrés. Son muchos los beneficios que tiene dedicarles tiempo de calidad a nuestros hijos.

Hace cinco años me convertí en mamá de una hermosa niña. Siempre me han gustado los niños. Uno de mis más grandes sueños era ser mamá y poder dedicarme a tiempo completo. Eso lo anhelaba porque tuve una muy buena relación con mi mamá y ella siempre estuvo a mi lado. Pensé que el día en el que tuviera un hijo sería yo quien lo cuidaría. Tuve la bendición de poder hacerlo y lo he disfrutado tanto. Ahora puedo ver los resultados y cómo le ha ayudado esto a su desarrollo.

Aunque conozco los beneficios y lo disfruto mucho, en esta pandemia las cosas cambiaron. Empecé a trabajar desde casa y le dediqué todo mi tiempo y esfuerzos al trabajo; y aunque estaba en mi hogar con mi hija, dejé de dedicarle tiempo, de jugar con ella y compartir. En realidad, dejé que el afán me ganara. No establecí un horario de trabajo y desde muy temprano empezaba y terminaba muy tarde. Cuando ella me pedía que jugáramos, le decía: “Ahorita no puedo, no tengo tiempo, tengo que trabajar”, y no me tomaba un momento para estar con ella.

Hasta que un día mi hija me dijo: “Mamá, tú solo trabajas. Extraño cuando jugábamos, cocinábamos juntas, platicábamos, salíamos a jugar, me leías un cuento y me amabas. ¿Puedo ayudarte con tu trabajo para que juegues un ratito conmigo?” Ese día se me rompió el corazón. Si bien es cierto que debía trabajar, mi hija también necesitaba a su mamá y al darme cuenta elegí cambiar y establecer un horario de trabajo para dedicarle tiempo a ella; porque lo que ella necesitaba no eran horas, sino tiempo de calidad.

El tiempo pasa muy rápido y sé que los primeros siete años de vida de un niño son trascendentales porque se forman los hábitos y podemos marcar el corazón de nuestros hijos para siempre. Les enseñamos qué es lo bueno y lo malo, cómo comportarse y buscar soluciones a sus problemas. Ellos son esponjitas. No harán lo que nosotros les digamos, sino lo que nos vean hacer. Desde que entendí esto fui intencional con mi hija; todo lo hago pensando en que ella lo imitará.

En estos cinco años he aprendido mucho porque he podido vivir la maternidad desde los dos ángulos y el mejor consejo que podría darles a los padres y madres de familia es que tengan un balance y, si es necesario, establezcan un horario para jugar y compartir con sus hijos, para entenderlos. Este tiempo en casa ha sido difícil para ellos también, no saben expresar sus frustraciones, necesitan que les tengamos más paciencia, les demos más abrazos y besos y algo tan sencillo con leerles un cuento, ver una película o comer un helado hará la diferencia. Ellos aún no comprenden en su totalidad que porque los amamos tenemos que trabajar y un lindo juguete que les compremos no podrá sustituir el tiempo con mamá y papá.

Tengo tan bonitos recuerdos de mi infancia y de todo lo que viví con mis papás y esos recuerdos no son cosas materiales. Aunque siempre tuve de todo, el mejor regalo que me pudieron dar los dos fue tiempo de calidad.

Jesica Marcela De Paz Boteo

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