Mi identidad

Según el diccionario de la RAE, identidad es el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracteriza frente a los demás. Es importante que enseñes a tus hijos a conocer los rasgos que los hacen diferentes de los demás: su carácter, sus actitudes, sus aptitudes y sus sentimientos. Motívalos a expresar y exteriorizar lo que sienten. Recuérdales que Dios los hizo únicos y valiosos y que tienen una identidad en Él.

Desde que cumplí tres años mis padres tuvieron la dicha de conocer a Jesús. Crecí en un hogar cristiano y recuerdo haber ido a la iglesia, estar en la escuela dominical y aprender de muchas historias que relata la Biblia. En mi adolescencia inicié en el servicio a Dios en un grupo de jóvenes donde participe en muchas actividades. Cuando cumplí 19 años ya era líder de la iglesia. Me junté con quien hoy es mi esposo y ambos formamos un grupo de alabanza llamado «Dulce presencia». Fue una experiencia linda ya que visitábamos iglesias para ministrar. Mi identidad fue afirmada en Jesús.

Hoy soy una mujer con veintitrés años de casada, dos hijos hermosos y servir a Dios es y seguirá siendo mi anhelo. Todos estos años han traído retos, procesos, victorias, alegrías y tristezas; pero a mis 47 años logro entender mi identidad en Jesús. Su plan perfecto era llevarme a saber quién soy en Él, caminar y servirle correctamente. Aprendí a no condenarme más por lo malo en el pasado y a perdonarme por cosas que no hice bien. Entendí que en medio de lo bueno y lo malo Dios podría obrar para bien.

“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación, lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo”, dice 2 Corintios 5:17. Debo reconocer que tengo un Padre amoroso al cuidado de mí, que Su amor no se acaba y su compasión jamás se agota (Lamentaciones 3:22). Saber esto y entenderlo también es saber que soy dichosa.

Jesús vino a darnos identidad. Dios nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de Su amado Hijo (Colosenses 1:23). Hoy podemos caminar siendo lo que realmente dice la Palabra que somos. Él nos bendijo, nos escogió, nos predestinó, nos adoptó, nos aceptó, nos redimió e hizo sobreabundante nuestra sabiduría (Efesios 1:3-6).

Establece la identidad de Jesús en tu familia y que en medio de todo lo bueno y lo malo Dios pueda glorificarse para que puedan dar fruto de amor, paciencia, bondad y fe.

Roxana de Pérez

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