El caballero

Un hombre de honor                                     

La influencia del padre sobre la autoestima e identidad de los hijos se va modelando desde su nacimiento. En ese proceso de desarrollo influyen factores genéticos, ambientales, sociales y culturales. Un eje principal de esta fase es la figura paterna, pues aparte de las enseñanzas directas el niño, desde muy pequeño, tiene un aprendizaje por observación e imitación de lo que ve hacer a su padre.

¿Cuántas veces no hemos visto a los pequeños ponerse los zapatos de papá? Sus ojos nos observan y están atentos a nuestras enseñanzas. Procuremos que sean asertivos, que establezcan metas, que sepan pedir ayuda, que controlen su ansiedad, que se defiendan ante las circunstancias inesperadas de la vida.

Además, se les enseña que se acepten por lo que son y se sientan plenos por lo que hacen. Sobre todo, que conozcan quiénes son en Cristo Jesús y no lo que los medios, las influencias externas o los amigos traten de imponerles, que sean íntegros, que estén conscientes que tienen un papá que estará siempre disponible para apoyarles.

Como padres, también tenemos que trabajar en nuestra autoestima, pues si es negativa es probable que nos dediquemos a criticar las actitudes, comportamientos y errores de nuestros hijos, creando en ellos una autoestima negativa. Por el contrario, si enfocamos el potencial y validamos sus cualidades positivas, exaltando sus aciertos, sus cualidades y sus logros, conseguiremos que sean seguros de sí mismos. Romanos 12:3 (LBLA): Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.

Modelemos el porte de un “caballero” así como nuestro Dios, que conozcan acerca de la fidelidad, de la conquista y del honor. Que aprendan a ser detallistas con su mamá para que, cuando crezcan, puedan hacer lo mismo con la compañera de vida que elijan.

Finalmente, que descubran que saber amar también es cosa de hombres. Pues lamentablemente el amor puro y el respeto se ha perdido en las nuevas generaciones a causa de influencias musicales, medios masivos de información y redes sociales. 1 Juan 4:8 (LBLA): El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

Tal vez no vamos a tener hijos perfectos, pero trabajemos para tener hijos correctos.

Por Dugglas Recinos (Worship House)

 

También te puede interesar: