Consejos para acompañar a los hijos en momentos difíciles sin castigos ni gritos
Hay momentos en los que nuestros hijos pasan por situaciones difíciles, en las que se frustran, lloran o se desbordan. Justo ahí estamos en el mejor punto para poder acompañarlos, dejando por un lado nuestras propias situaciones y recordando que Dios no solamente nos llamó a corregir conductas en nuestros hijos, sino a acompañarlos con amor y misericordia en toda circunstancia.
Por lo tanto, quiero dejarte algunos consejos prácticos para que puedas acompañar a tus hijos en estos momentos:
Regula primero tu corazón
En Proverbios 15:1 leemos: “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor”. Antes de corregir a tu hijo, detente, busca calma y ora, para que Dios sea quien guíe tus palabras. Que tu hijo encuentre en ti respuestas, consuelo y, sobre todo, amor.
Escucha más de los que hablas
Un versículo muy valioso para este consejo lo encuentras en Santiago 1:19-20: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”. Detente antes de responder con ira. Escucha con el corazón la situación que tu hijo está viviendo. Seguramente, para él o ella es un momento difícil y necesita saber que cuenta con tu atención, y que tú eres un lugar seguro para sus emociones.
No juzgues la emoción
Cuando minimizamos la emoción de nuestros hijos, los hacemos sentir desvalorizados. Evita decir frases como: “No es para tanto”, “¿Solo por eso estás llorando?” o “Ni que fuera tan importante”. Recuerda que tú eres el lugar seguro de tu hijo: debe sentir que tú validas su emoción, aun cuando necesites corregir su conducta. Veamos lo que dice Mateo 7:2: “Pues Dios los juzgará a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros; y con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les dará a ustedes”. Recuerda siempre que todos necesitamos misericordia en momentos difíciles.
Corrige la conducta con amor y paciencia
La disciplina guiada por el amor forma el carácter de tu hijo y fortalece la relación, creando una conexión firme: al saber que, aun cuando no ha hecho lo correcto, puede recurrir a ti para sobrellevar un momento difícil. En Proverbios 3:12 leemos: “Porque el SEÑOR disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere”. No olvides que disciplinar no significa imponerte a gritos, sino corregir una conducta incorrecta para que no vuelva a repetirse.
Ora con tus hijos
Recuerda que lo más importante que puedes mostrarles, en cualquier condición de sus vidas, es que en Jesús están las respuestas correctas. “Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Guíalos en oración para que abran su corazón a Jesús y lo busquen en todo momento y en todo lugar. Enséñales que a Él le importan las emociones que están viviendo y que puede mostrarles la salida en victoria para cualquier situación.
Acompañar a nuestros hijos en momentos difíciles no se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo con amor, paciencia y misericordia. Cada vez que eliges escuchar su corazón y guiar en lugar de castigar, estás sembrando un futuro lleno de fe y seguridad, pero sobre todo, de identidad.
Recuerda: Dios no solo nos dio la misión de corregir a nuestros hijos, sino también de acompañarlos y mostrarles que en Jesús hay victoria, a pesar de cualquier situación.
Por: Andrea Barillas de García


