Cinco maneras de ayudar a nuestros hijos adolescente a encontrar su propósito en la vida

Desde niños siempre nos han hecho la pregunta: “¿Qué quieres ser cuando seas grande?” Y también de adolescentes nos preguntan: “¿Qué carrera vas a estudiar? ¿A qué te vas a dedicar? ¿A qué edad te vas a casar? ¿Cuál es tu propósito?”, etcétera.

Ahora que somos padres también les hacemos las mismas preguntas a nuestros hijos y en algunos casos ellos no saben qué responder. Es por ello que hoy compartiré estas cinco formas para ayudarles a encontrar su propósito.

  1. Elimina la ansiedad, confía en las promesas de Dios

El temor ante una posible decisión equivocada acerca de su futuro puede provocarles ansiedad. Usemos palabras de exhortación y confianza. Proverbios 12:25: “La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, más la buena palabra lo alegra”.

Uno de mis versículos favoritos es Jeremías 29:11. Es muy claro y me dice que Dios ya tiene un plan para mi vida. Además, promete un futuro lleno de esperanza.

La Palabra de Dios nos anima a que pongamos toda petición delante de Él (Filipenses 4:6-7). La confianza en cada una de las promesas de Dios le dará libertad para tomar el rumbo correcto y encontrarse con su propósito. 

  1. Conócelos

Recuerdo cuando mi esposa se deba el gusto de escogerles la ropita de bebés a nuestras hijas o lo que se pondrían para ir a una piñata. También recuerdo cuando ellas ya quisieron escoger su propia ropa. Debemos conocer a esas personas que amamos, por lo que tomarse el tiempo para hacerlo es muy importante. Recordemos que a medida que crecen también sus gustos van cambiando.

Salmos 139:1-4 dice: “Dios mío, tú me conoces muy bien; ¡sabes todo acerca de mí!  Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; ¡aunque esté lejos de ti, me lees los pensamientos! Sabes lo que hago y lo que no hago; ¡no hay nada que no sepas! Todavía no he dicho nada, y tú ya sabes qué diré”.

Un tip puede ser hacer preguntas en familia como si se tratara de un juego donde todos ganan puntos por las respuestas correctas. El que menos puntos tiene invita a un helado o lava los trastos.

  1. Equivócate

Tanto a padres como a los propios hijos les da temor a equivocarse o que las cosas no salgan como las esperamos. Siempre les he enseñado a mis hijas que se atrevan, por ejemplo, a hacer una pregunta, pues no sabrán la respuesta hasta que la hagan. Al no atreverse lo que ya tienen de cajón es un no, pero haciéndola pueden descubrir un sí.

La Palabra dice que todas las cosas resultan para bien a los que aman a Dios. Si lo amamos Él permitirá que podamos encontrar todo buen resultado, aun cuando pareciera que salió mal. (Romanos 8:28)

  1. Celebra los aciertos y motívalos a identificar sus pasiones

Nos equivocamos muchas veces enfocándonos en las cosas que hacen mal, por ejemplo: en lo desordenados que son, pero olvidamos celebrarles que se preocupan por sus amigos, cuando ayudaron al abuelito a encontrar una dirección o lo fácil que resolvieron un problema matemático.

Recuerdo que en una ocasión mi papá me felicitó por haber intercambiado unos zapatos nuevos por otros no tan nuevos pero que me gustaban más, sin embargo, mi mamá casi me daba con el cincho. En otra ocasión, cuando tenía 14 años, hice que mi mamá me llevara a comprar vestidos porque yo veía que ella siempre se compraba, entonces yo les vendería vestidos a las mamás de mis amigos, y así lo hice.

El hacerles ver ese tipo de acciones o cualidades hará que ellos descubran qué cosas los motivan y en cuáles encuentran satisfacción.

  1. Acompáñalo e instrúyelo en agradar a Dios.

Dios es experto en sorprendernos porque Él nos da mucho más abundantemente de lo que le pedimos. Diles a tus hijos cómo y cuándo Dios te ha sorprendido. Pidan juntos por una cosa para que experimenten ese poder sobrenatural y puedan ver cómo Dios tiene control sobre sus vidas.  Que todo lo que hagan o decidan siempre sea para agradar a Dios porque cuando hacemos todo para agradarle encontramos nuestro propósito.

“Nada me alegra más que saber que mis hijos obedecen siempre a la verdad que Dios nos ha enseñado”, dice 3 Juan 1:4 (TLA)

Williams Cabrera

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