¿Broma o acoso?

Amigos adolescentes

¿Alguna vez has bromeado con tus amigos y no salió como esperabas? ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo se sintieron las personas afectadas por la broma? ¿Aclaraste algún malentendido?

Tus hijos adolescentes están en una etapa en la que tienen la oportunidad de conectar con sus compañeros y desarrollar una amistad. Recuerda que ellos pasan entre 6 y 8 horas al día en el colegio conviviendo con ellos, por eso es necesario que aprendan a establecer una relación positiva, empática y respetuosa con sus amigos.

Los padres juegan un papel importante en el desarrollo de las habilidades sociales de sus hijos. Es imposible pasar con ellos las 24 horas del día; pero podemos observar su comportamiento, escuchar la forma en la que se expresan y prestar atención a lo que cuentan de sus amigos. Esos son algunos puntos para tener una idea de cómo son sus amistades. Además, ellos aprenden de su entorno, por lo que seguramente replicarán las conductas que ven o las palabras que escuchan.

Cuando tus hijos están en el colegio se enfrentan al reto de decidir correctamente. Mateo 19:19 dice: “[…] Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Por lo tanto, ellos pueden utilizar sus palabras y sus acciones para bendecir a otros, o utilizarlas para hacer bromas que lastimen a sus amigos, tanto emocional como físicamente.

En casa se debe reforzar la enseñanza de que cada acción tiene una consecuencia, tanto para ellos como para los otros; en especial cuando no se respeta su integridad. De la misma manera en que ellos tienen el derecho de establecer límites en su relación con otros, también tienen la tarea de respetar los límites de los demás. Lo que para tu hijo puede parecer una broma para alguien más puede ser ofensivo. Por ejemplo, llamar a alguien con un apodo, tomar las cosas de otros sin permiso, hablar de los demás a escondidas o jugar bruscamente.

Si te estás preguntando qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a relacionarse de forma positiva con sus amigos. Primero, enséñale a vivir conforme a la Palabra de Dios. Salmos 119:9 (NVI) dice: “¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra”. La mejor forma que tienes para hacerlo es a través del ejemplo. En casa practica el respeto, y explícales la importancia de reconocer los errores y pedir disculpas. Segundo, invítalos a que busquen el bienestar de los demás enseñándoles a ser empáticos. Motívalos a ser un reflejo del amor de Dios, incluso, sin mencionarlo.

No permitas que nadie te desprecie por ser joven. Al contrario, trata de ser un ejemplo para los demás cristianos.

1 Timoteo 4:12 (TLA)

Andrea Bautista

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